No lo entiendo. No. Sinceramente, no.
No soy una experta en citas, ni en hombres ni en relaciones humanas. Para nada. Soy una persona normal que a lo largo de su vida, ha tenido citas muy buenas, muy malas, unas inolvidables y otras francamente aburridas, pero bueno, así es la vida y conocer gente, siempre es un riesgo y una aventura.
Hasta ahí vamos bien. No me toca aquí despotricar contra el sexo opuesto en un blog feminista de "yo no entiendo a los hombres". Cero. Pero lo que sí me ocupa es cuestionar públicamente a los caballeros que sienten lo que al parecer es una irresistible necesiadad de contar en una cita, toda, sí, toda su historia médica a la dama que tienen enfrente...
No es cuento, es realidad ya de varias citas. Y es que hablo de caballeros que en la primera sentada a comer, te confiesan que en el '97 sufrieron de herpes en un ojo, en el '99 un severo ataque de gota, en el '01 rotavirus mutante, en el '04 migraña crónica y que cerraron el '07 con disfunción eréctil...
Personalmente, compartí tragos con un altísmo caballero que entre la primera y segunda ginebra me habló sobre su conteo espermático. Comí teppanyaki con un soltero maduro que antes de que el chef sirviera, ya me había detallado minuciosamente como contrajo, padeció y sobrevivió a un extraño virus. Fui al cine con un recién divorciado que comentó antes de los cortos sobre su úlcera sangrante y compartí pasta con un seductor zorro plateado que elegantemente me explicó cómo ciertos alimentos le producían terribles gases y dolorosas inflamaciones debido a su recurrente gastritis.......Por qué ??
Créanme, no se los pregunto. En toda cita, soy linda y hago la llamada "small talk". Rompo el hielo y doy pie a que se toquen temas de interés. Soy cálida, hago por escuchar y hasta carita de interés pongo, pero definitivamente no saco un formulario médico, no les pregunto sobre qué seguro de gastos médicos mayores tienen ni les pregunto cuantos medicamentos toman al día. No doy indicativo de que me interese en lo más mínimo si la cortisona del tratamiento los engordó, si el antidepresivo les mató el deseo sexual, si perdieron todos sus ahorros porque un mal médico les vio la cara ó si ya visitan a su proctólogo para la famosa revisión de la próstata.....No interesa.
Es horrible enterarte - mientras comes o bebes - que la persona a la que quieres conocer, te acaban de presentar o que ya te gustó, sufrió una crisis de hemorroides en meses pasados o de que últimamente todo le da reflujo y acidéz. Es horrible y explicado al detalle, peor tantito....
Así que desde esta tribuna, caballeros, les pido y les ruego que no lo hagan. Por nada del mundo nos cuenten los pormenores de su salud a las primeras de cambio. Si es que hay química, más adelante - mucho más adelante - habrá oportunidad de compartir historias de guerra, hospitalizaciones, padecimientos y hasta comparar cicatrices. Pero no en las primeras citas por favor !!...
Mejor, en esta etapa del coqueteo, hagan contacto con el Juan Querendón que llevan dentro y busquen impresionarnos mejor con un outfit bien planchado, oliendo a loción, con el cacle boleado y el diente sin el perejilazo acompañado de una súper charla y la más encantadora de las personalidades.
Prometo que así, igualito a como les prometió su doctor, se sentirán mejor.
Y nosotras, también.
sábado, mayo 24, 2008
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