domingo, mayo 25, 2008

Esta Arrogancia Mía...


Para Ustedes, que
me hicieron el gran favor
de explicármelo con manzanas.


La verdad, llevo varios días a la expectativa.

Estoy esperando una llamada por cualquiera de todos mis números o un correo por cualquiera de todos mis correos, donde se me pregunte “Qué ha pasado contigo? Dónde estás? Cómo estás? Quiero verte. Te extraño.” Hasta hace un par de horas, estaba segura que en cualquier momento sucedería. Ahora, ya se que no.

Y se que no, porque a la persona que según yo iba a llamar/escribir/vocear o ya de menos colocar un espectacular en el Periférico para llegar a mí, le suceden tres cosas….1. No está enterado de lo que pasa; 2. No le interesa lo que pasa; 3. No puede hacer nada consigo mismo.

Hasta hace unos días, justifiqué por todos los medios estas tres circunstancias pues admitirlas, me lastimaba….No me importaba que no tuviera estructura, que no fuera cálido, que no respetara horarios, que discutiéramos mucho, que no fuera recíproco prácticamente en nada. No, no me importaba pues yo estaba ahí para ayudar. Qué arrogancia la mía. Cómo me iba a sentir mal, si yo fui la que le ofrecí mi ayuda, mi apoyo, mi cariño, mi inteligencia y mi tiempo para que saliera adelante? Cómo no iba a “aguantar vara” de su mal humor, sus cortantes contestaciones, su apatía, su desidia, su indiferencia o sus frustraciones si todo en su escenario es adverso, si el peso del pasado es terrible, si era una víctima de la vida y era evidente que necesitaba mi ayuda? Qué arrogancia la mía.

Qué arrogancia la mía, porque decidí que el destino me puso en su camino para ayudarlo, que esa era mi misión, que el porqué de mi presencia cerca de él, no era casualidad si no una obvia señal de que yo debía hacer algo. Yo sólo quería ser hada madrina, angel guardián, terpeuta putativa, confidente oficial y tener en mis manos el compás que señalara la dirección correcta. Qué arrogancia la mía.

Con mi sobrino tengo un juego, donde él se esconde y hasta que ya quiere que lo encuentre, me grita “Auxilio, Auxilio, soy Yo !!” Hoy, esta es la metáfora perfecta para este caso…Según yo, este hombre gritó auxilio. Según yo, necesita quién lo escuche, apoye, oriente, regañe y encamine. Según yo, está pasando por un mal momento pasajero. Pero no. No sé lo que quiera, pero ayuda en la forma que sea, no. No se deja querer, ni apoyar ni se presta a escuchar. No baja las defensas, no abre ni los sentidos ni el corazón y ante eso, ni mi arrogancia de creer poder logar algo, aguanta más.

Escribe Marta Lamas, “el amor propio es un acto ético, que funda un sujeto responsable de sí mismo…” y con mucha tristeza, aquí admito que ya entendí, que nada puedo hacer por alguien cuando falta eso, amor propio. Y así, sin amarse, buscar equilibrarse, perdonarse y renovarse, nada puede hacerse.



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