martes, mayo 26, 2009

El Quijote de Guerrero.

"...si sabías que no ibas a amarme,
¿ qué ganabas, con besarme ?..."
Gloria Trevi - El Recuento de los Daños




Ya he contado de cuando yo tenía 23 y el Procurador 53. Ya he contado de lo imposibe e improbable de nuestro amor....


Pero, qué me dirían si ahora les cuento de aquel primer momento en que me despojé de mi vestidito rojo de muchos botones al frente y de los altos zapatos de tiritas que subían por mis pantorillas y le dije en seductora voz, "es ahora o nunca, Guillermo."


Y bueno, ok, no le dije eso precisamente, pero sí me despojé del vestido y los zapatos - que era todo mi atuendo de aquella noche acapulqueña - y guardé silencio para esperar....


El problema fue que esperé y esperé y esperé...No, no, no. No fue un caso de disfunción érectil ni mucho menos - digo, honor a quien honor merece - si no que el que me dijo "ni ahora ni nunca" fue él !!! Diablos. Como canción romántica, me indicó "...vete, a qué esperas Muchacha, ponte tu vestido y guarda tus sueños..."


Y bueno, ok, aunque tampoco me dijo "Muchacha" sí me dijo lo de ponerme el vestido y guardar mis sueños y si he de ser justa, por el nervio del desnudo artístico que yo acababa de realizar, ni me enojé...Respiré profundo como tres veces y escuché sus razones: que si demasiado niña, que si querer amarme y no poder, que si aun no poder estrenar mi piel (mera metáfora del momento) que si esto, que si lo otro...


En resumidas cuentas, me tardé como varios días en entender que fue un Caballero en toda la extensión quijotesca de la palabra...Si la "Muchacha" ese día no se pone el vestido, hubiera entregado mucho más que el cuerpo. En ese momento, se hubiera abierto el pecho con las manos, sacado el corazón, puéstolo en una de las charolas que el room service aun no se llevaba y se hubiera arrodillado frente al Procurador con la total sumisión de doncella azteca en vías de sacrificio.


Y aunque aquí también he relatado que yo solita me enamoré a la velocidad del rayo y seguí no solo sus pasos si no a su sombra por el H. Estado de Guerrero...De no haberme mandado a vestir aquella noche, la cosa se hubiera puesto peor, mucho peor y hubiese sufrido aun más de lo que mi corazón de 23 años sufrió...

Así que, al final del día, aprendí que siempre hay que ver "the bigger picture" como la llaman los gringos. A veces sí vale más tomar un regaderazo de agua fría que tomar a una persona cuando honestamente, tu sintonía, frecuencia y alcance, no son las mismas.

De ese modo, alguien, en algún blog del mundo, sonreírá con nostalgia y con mucho afecto, te recordará.

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